Pues parece ser que, en la búsqueda de una identidad propia alejada del españolismo, ha salido a la palestra el burro catalán. Científicamente se le conoce como Equus Asinus Var. Catalana, a diferencia de su primo que es un Equus Asinus a secas. El burro catalán, oriundo de la provincia de Gerona, es un simpático animalillo de pelaje negro, y menor tamaño que su primo el asno común. No obstante, esa escasa envergadura, no resulta ser ningún escollo. Es más, según ciertas agrupaciones nacionalistas, “Los asnos catalanes, son individuos de temperamento sanguíneo, vitales y nobles, de porte orgulloso y cabeza elevada, orejas erectas y mirada expresiva, que han contribuido a lo largo de los siglos, a la formación y mejora de otras muchas razas”.
Así que, cuando hablamos del burro catalán, no hablamos de cualquier especie animal, sino de una suerte de superburro enano. Lamentablemente, el asno en cuestión, está al borde de la extinción. Y tratándose de un superburro, podríamos pensar que la culpa es de alguna clase de kriptonita burricida, pero no. La crisis equina de los años 50, la mecanización del campo y el éxodo rural a las ciudades, han provocado una situación tan penosa. Es más, un 28% de la raza censada, emigró a otras regiones españolas. Esa diáspora forzó su cruce con burras comunes muy frescas que, embarazo mediante, impidieron a los asnos catalanes, retornar a su hábitat natural.
La tragedia quedó servida. Familias de asnos separadas, madres que no pueden ver a sus hijos, hijos que añoran el calor del hogar; en resumen, un horror. Envueltos en esta calamitosa situación, es fácil suponer que, los burros macho, no estén para muchas fiestas y, el día que, por mor de su catalanidad, sacan fuerzas de flaqueza para cubrir a la burra hembra, ésta suele mostrarse sumida en alguna jaqueca, que la indispone para el episodio amoroso. Stress emocional es el término médico que se aplica al estado mental de los asnos catalanes. Y esta ansiedad crece exponencialmente, cuando se difunde la noticia que señala que, los burros catalanes diseminados por la Península, son considerados en el resto de España, una raza doméstica. ¡Sacrilegio! A pesar de su porte orgulloso y su temperamento sanguíneo, no se les otorga la consideración de salvaje. Evidentemente, los burros residentes en Cataluña, se ven abocados a caer en una mayor depresión, al enterarse de que sus familiares emigrantes, son esclavizados sin más, sin siquiera tener en cuenta sus miradas expresivas ó su cabeza elevada.
Por fortuna, el nacionalismo catalán más exacerbado, ha decidido convertir al burro catalán, en su estandarte identitario. Si España abrazó la figura del Toro de Osborne, el catalán de pura cepa se ha entregado a la imagen del asno autóctono. En los últimos tiempos, resulta corriente observar como, en muchos automóviles, aparece adherida una pegatina con la figura del burro catalán.
Ello da idea de la importancia de esta especie pues, su figura se ha impuesto, a razas de tanta importancia como las ovejas aranesa, ripollesa y xisqueta; al perro Gos D´Atura Catalá; ó a la mismísima cabra blanca de Rasquera. Con ello no se pretende restar peso específico a estas magníficas razas autóctonas, ni mucho menos. Pero habremos de reconocer que, el burro catalán, es mucho burro. De hecho, pueden dar constancia de ello, razas italianas como la Ragusana, la Pantelleria ó la Martina Franca que, tras mantener contacto con el asno catalán, se muestran mucho más lustrosas y lozanas. Tampoco las razas Maltesa, Chipriota ó Mallorquina, han puesto pega alguna al comportamiento viril del macho catalán. Hasta la raza Mammoth, que reside en Kentucky, Tennessee y Missouri, ha pasado ha llamarse Imported Mammoth, ante la nostalgia creada en sus integrantes femeninas, tras el paso indeleble del burro catalán.
No es raro por tanto que, los integrantes de ERC (y algunos de CIU y PSC), se sientan tan identificados con el burro. En el fondo, todos ellos llevan un burro dentro, con sus orejas erectas y su porte orgulloso. Ninguno quiere renunciar a llevar la cabeza elevada, al tiempo que deslumbran con su mirada expresiva. ¿Quién quiere ser un Toro de Osborne pudiendo ser un burro catalán? ¿Por qué nadie iba a preferir ponerse en la piel del asno andaluz ó zamorano, pudiendo introducirse en el espíritu del rucio catalán?
Carod, Tardá ó Puigcercós lo tienen muy claro. Ellos emigraron a la ciudad de las zonas rurales, y prefieren ser burros. Pero no burros cualquiera, no. Burros catalanes.
Antonio Ramírez
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SUBLIME!!!
Si, ¡¡¡sublime!!!
hay que reconocer que no todos los burros son catalanes, del mismo modo que no todos los catalanes son burros, aunque algunos se esfuercen por parecerlo
Algunos se esfuerzan en ser “ciudadasnos”.
Me duele que ironices, hagas una satira y humor facil con un animal que te aseguro que no se merece ni que lo nombres tú, que seguro que no tienes un asno sea de la comunidad que sea por que sino no te cachondeairas de él nitampoco se merece que lo nombres junto a esos politicos que no llegan a un burro ni a la suela de sus pezuñas. Es un animal noble, fiel cariñoso y no tiene un pelo de tonto y los que tenemos la suerte de tener uno estamos muy felices de que forme parte de nuestra vida.
Disculpa, pero ¿sugieres que no puedo ironizar sobre lo que me venga en gana? Lo bueno de un blog como éste, liberal, es que nos permitimos opinar sobre cualquier tema. Fíjate si será liberal, que incluso reflejamos tu queja. Lo lamentable en la mayoría de los casos de defensa animal, es que no se defiende de igual manera la vida humana ante atentados terroristas ó abortos a discreción. En cualquier caso te digo que, no hay que ser una lumbrera para apreciar que la sátira es hacia los políticos y los secesionistas, no hacia los burros.
Por cierto, para hablar sobre una violación ¿necesitas haber practicado una antes? Pues miedo me das. Yo puedo (con ó sin merecimiento). hablar del burro sin tener uno y de una violación sin vejar a nadie Ventajas del pensamiento abstracto.
Aqui el único asno es el escritor de esta vomitiva sarta de despropositos; y sí algunos asnos emigraron s del campo
español a las ciudades catalanas, y criaron asnitos catalanes y a mucha honra , abogó por el cierre de esta basura de blog
Fantástico Antonio.
Parece que el furor de la moda del burro empieza a pasar, aunque aquí en territorio comanche se siguen viendo las pegatinas en los coches, la cosa llegó a su punto álgido hará unos dos años o algo menos quizá. Era raro ver aquí un coche con el toro, ahora algunos valientes se atreven a llevarlo en su coche aún a costa de pagar peaje (monumento típico calatán
) en forma de pago de lunas y retrovisores.
Lo del burro quizás empezó por aquello de protegerlo pero desde el minuto uno se convirtió en símbolo antiespañol, la mayoría no llevan el burro en la parte trasera de su vehículo por defender al burro, sino por oponerse al Toro de Osborne, típico español. Y por eso la pegatina con el burro pronto cedió paso a otra mucho más expresiva, por si quedaba alguna duda, del burro “montando” al toro (con dos “cojons”).
Hará como tres años, iba en moto por Barcelona y sorprendida y curiosa de ver tanto burro en los coches, aproveché un semáforo para preguntar al conductor de uno de ellos. Orgulloso, se alegró de que le hiciese esa pregunta, y por la ventanilla me contestó: “Porque somos catalanes y no españoles, estamos en contra del toro. Visca Catalunya” (con sonrisa y puño en alto). Le devolví la sonrisa, que es gratis y pensé: “Muy coherente. Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te echo un ladrillo. Dí que sí hijo…”.
Veo que los burros llegaron hasta este bendito blog. “Rebuznan”, luego cabalgamos Antonio.
)
Un abrazo.