Los “Por supuestos” Generales

Los políticos españoles, en su afán por difundir su espíritu demagógico, tienden a escoger entre su vocabulario, palabras grandilocuentes con las que creen que, el ciudadano pensará de ellos, que son grandes pensadores. El problema de esta manera de elaborar discursos es que, en muchas ocasiones, se patea el diccionario ya que, el vocablo elegido, posee un significado muy diferente al que el interlocutor político quiere darle. Este es el caso que hoy nos ocupa con la palabra “presupuesto”. Entre las acepciones que admite la Real Academia de la Lengua está: “Cantidad de dinero calculado para hacer frente a los gastos generales de la vida cotidiana, de un viaje, etc.” ó “cómputo anticipado del coste de una obra ó de los gastos y rentas de una corporación”.

El fondo de unos presupuestos generales rigurosos, se ajustaría a esta definición pero, lamentablemente en España, eso no ocurre. Nuestros políticos confunden su forma de enfrentarse a los presupuestos, convirtiéndolos ipso facto, en “por supuestos”. Así, a primera vista, puede no quedar claro mi punto de vista pero, a lo largo del artículo, intentaré dejarlo claro.

Para empezar, un presupuesto ha de tener un rigor tal que, el objetivo final sea, el bien general. En cambio, el “por supuesto”, sólo busca el bien particular del presidente que, todo lo realiza “por su puesto”, es decir, para salvaguardar su posición jerárquica. Para ello, y no teniendo mayoría absoluta, cuando el PNV, metido en apoyos a ETA, le exige el blindaje del sistema vasco, ZP contesta sin dudar: “por supuesto”. Ya que el número de diputados de esta agrupación nacionalista, no asegura que la propuesta salga adelante, se aproxima a Coalición Canaria. Éstos, a cambio de su apoyo, piden 25.000 millones para Canarias que, sin ofender a nadie, es una barbaridad si tenemos en cuenta la extensión de la comunidad, su población y, sobretodo, la comparación con los beneficios que obtienen otras comunidades más pobladas. En cualquier caso, el presidente del gobierno, no titubea a la hora de contestar: “por supuesto”.

¿Son PNV y CC partidos de derecha? Por supuesto, aunque CC juegue a un centrismo inexistente. ¿Miran estas agrupaciones más allá del beneficio local que les supone la prebenda recibida? Por supuesto, que no. ¿Resulta un escollo insalvable para ZP, la posición ideológica de estas formaciones? Por supuesto que no. ¿Y sus ambiciones territoriales confrontadas con el bien general? Por supuesto que tampoco.

Pero es que no queda ahí la cuestión. La oposición mayoritaria, por supuesto, presentará una enmienda a la totalidad que, por supuesto, será rechazada. En vista del éxito, intentará una serie de enmiendas parciales que, por supuesto, también serán rechazadas. Entretanto, el resto de los grupos opositores, plantearán enmiendas parciales igualmente y, por supuesto, alguna de ellas será aceptada. Esta aceptación no será, en modo alguno, por el interés nacional ni porque ZP y los suyos crean en esa propuesta. Será, por supuesto, un gesto cara a la galería, para que los socialistas vuelvan a hablar de su talante abierto a todas las formaciones, en contraposición con la soledad del Partido Popular.

El debate se planteará, por supuesto, como un autobombo gubernamental, a unas cuentas en las que ni ellos mismos creen. Y su falta de fe en ellas, no procede de su laicismo recalcitrante, sino de su conocimiento sobre la falsedad de las cifras que ofrecen. Parten de supuestos sobre PIB, paro y deuda que, por supuesto, saben que se encuentran muy lejos de la realidad, pues a día de hoy, ya superan las expectativas presupuestarias.

Frente al gobierno, la oposición mayoritaria, por supuesto, negará la existencia de algún elemento útil, en todo el planteamiento del presupuesto. El gobierno a su vez, acusará a la oposición de no proponer medidas concretas, tachándola, por supuesto, de sectaria y enemiga de la democracia. El presidente del PP, por supuesto, lo negará, pero evitará ofrecer esas medidas específicas. Y lo hará porque si lo hiciera, el PSOE, por supuesto, pasaría de ser gobierno, a convertirse en oposición. En lugar de hablar de los presupuestos generales presentados, acabarían, por supuesto, debatiéndose las tesis populares. Y no olvidemos que, por supuesto, el PSOE debiera conocer el planteamiento del PP, pues en su momento, le presentó cien medidas para salir de la crisis, al mismísimo presidente. Por supuesto, ZP ni las leyó (aunque de haberlo hecho, con su lamentable formación, por supuesto, que no se hubiera enterado de nada). Y aún sin pasar la vista por ellas, por supuesto que las criticó e, incluso, sacó conclusiones como que las prestaciones sociales quedarían en riesgo. Ello, por supuesto, sin considerar que fue Aznar el que planteó el Pacto de Toledo que garantizaba el sistema de pensiones.

Finalmente, los “por supuestos generales” se aprobarán y, por supuesto, este aprobado no tendrá que ver con los intereses nacionales. Los beneficiados serán, por supuesto, algunos partidos de índole regionalista y, por supuesto, el gobierno que, podrá respirar tranquilo por su puesto, unos días más. Esto se acabaría, por supuesto, si los partidos regionalistas no tuvieran tanto peso específico en el Congreso. Claro que, para ello, habría que reformar la Ley Electoral, cuestión que, por supuesto, ningún partido con opciones a gobernar, está dispuesto a plantear.

Mientras, los españoles tendremos que hacer números y hasta ingeniería financiera, para tratar de mantener nuestro presupuesto doméstico. Por supuesto que estos sinvergüenzas nos lo han puesto difícil y, por supuesto, nos lo pondrán más aún. A pesar de ello saldremos a flote, si no acabamos antes en el paro, por supuesto.

Antonio Ramírez

2 comentarios

  1. Los PGE. Son una autentica barbaridad, no recortan
    gastos ni déficit, es una tomadura de pelo. Y desde
    luego hay que reformar la Ley Electoral para que los
    partidos nacionalistas visagra, No puedan por interes
    simple y propio sacar leyes y presupuestos que
    no ´reflejan en bien común de la mayoría de los españoles

    • LOS GOBIERNOS SUELEN SER MÀS LENTOS EN ACEPTAR QUE DEBEN INNOVAR. POR OTRO LADO, CUANDO LO ACEPTAN TIENEN UN PODER MUY GRANDE DE HACER CAMBIOS.COMO EL GOBIERNO POR DEFINICIÒN NO TIENE COMPETENCIA, MUCHAS VECES SE OLVIDAN QUE HAY QUE MEJORAR, POR LO QUE LOS CIUDADANOS SE VEN MENOS MOTIVADOS A ELEGIR GOBERNANTES CON ALTAS EXPECTATIVAS.

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